El otro dÃa estuve en el veterinario para “chipear” a Kiba, algo necesario ahora que anda suelto por ahà a su antojo. Hablando con la veterinaria de lo grande y de lo hermoso que está el animalito, me dijo que tenÃa un gatito de 1 mes y medio, también de color negro, para regalar. Me faltó tiempo para llevármelo:

Os presento a Taz. Es como una especie de demonio de Tazmania en versión felina. No para de correr, saltar, romper, morder, arañar, tirar, joder… ¡Vaya, que su única misión es la destrucción de todo lo que le rodea!
Por otro lado, y dado que mi padre está de viaje, me ha dejado a su gata para que la cuide:

Esta es Misi, y aunque llegó recién operada, ya está recuperada y se pasa todo el dÃa jugando con el pequeño cabrón.
El que no lo ve tan claro es Kiba. Los primeros dÃas estaba un poco cabreado… Ahora se le va pasando, pero aún no ha hecho amistad con los dos inquilinos nuevos. Simplemente los ignora o les pega algún bufido que otro. Desde luego, lo lleva mejor que el primer dÃa, que bufó y gruñó más en una hora que en los dos años y medio de edad que tiene. De hecho, yo nunca le he escuchado gruñir… ¡Y que un gato de casi 7kg, con un tamaño tipo pantera te gruña y te enseñe los colmillazos, no mola nada!
